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]]>Muchas veces los mejores destinos resultan ser aquellos a los que llegas sin ninguna expectativa. Y eso fue exactamente lo que nos paso con Edimburgo.
Esteban tenía una conferencia de varios días en la capital de Escocia, y se me presentó la oportunidad de acompañarlo. No había ni terminado de comentármelo y yo ya tenía mi maleta lista (un viaje de varios días a un destino que no conozco, ¡claro que si!).
Pasamos 6 días en Edimburgo, y mientras Esteban estaba en sus conferencias, yo tuve bastante tiempo para recorrer, saborear y perderme por muchos rincones de la ciudad.
Antes de contarles sobre todas las delicias que encontré en la ciudad, quiero hablar un poco sobre Edimburgo, porque la verdad es que antes de ir no sabía casi nada sobre esta ciudad. Y al encontrarme con una ciudad tan bonita e histórica me parece interesante comentarles un poco sobre su historia.

Un poco de historia…Edimburgo es la capital de Escocia desde 1437 y está ubicada a orillas del fiordo del río Forth. Fue uno de los centros más importantes de educación y cultura durante el periodo de la Ilustración (mediados siglo XVIII) teniendo como sede principal la Universidad de Edimburgo. Es la quinta ciudad más grande del Reino Unido y la segunda ciudad más grande de Escocia después de Glasgow.
Los distritos más famosos, The Old Town (ciudad antigua) y The New Town (ciudad nueva) fueron designados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995. Actualmente es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido después de Londres, con aprox. 13 millones de visitas al año.
El Festival de Edimburgo, que cuenta con el cartel de actuaciones en vivo más grande del mundo, es el más importante de la ciudad y se celebra junto con otros festivales a lo largo del verano (agosto), cuando la ciudad se llena de visitas provenientes de todo el mundo.
Nosotros fuimos a principios de Julio y nos encontramos con un clima lluvioso (nada raro para esas latitudes del planeta) y temperaturas alrededor de los 14ºC.
“Welcome to the scottish summer!” (nos dijeron al llegar todos mojados por la lluvia en pleno verano)
Al llegar fueron dos cosas que me llamaron especialmente la atención. La primera fue lo verde que es todo el paisaje. Un verde tan intenso que siempre que atravesaba algún parque me quedaba un rato contemplando los jardines y pensando en lo verde que era todo. Y lo segundo fue la arquitectura urbana, donde destacan las construcciones en piedra gris, una mezcla de arquitectura medieval y gótica que hacen que te sientas metido en medio de una película filmada en esa época.


En este post les quiero contar varios de mis descubrimientos, sobre todo (y como siempre) enfocados a la gastronomía, con muchos datos y recomendaciones. También incluiré algunos datos históricos y curiosos que escuchamos y aprendimos durante nuestra estadía.
No los aburro más con la introducción, ¡y aquí vamos!
Amo los mercados, sobre todo los que son al aire libre. Son ideales para ir a darse una vuelta y descubrir la gastronomía local.
Este mercado de productos locales se instala todos los sábados del año a los pies del Castillo de Edimburgo. Son alrededor de 50 puestos que ofrecen productos frescos, artesanías y comida para llevar.

Su ubicación es realmente privilegiada (foto de portada), ya que hay unas vistas espectaculares del castillo. Y si tienes suerte y toca un día bonito (¡como a mi!) puedes disfrutar de buena comida al aire libre mientras recorres el mercadillo.
Dirección: Castle Terrace, EH1 2EW (rodeando la parte de atrás de la colina por King´s Stables Rd)
Horario: Sábados de 9:00 a 14:00 hrs.
Todos los domingos, en el barrio de Stockbridge (en pleno corazón del New Town) se instala este sabroso mercado de productos y comida callejera internacional.
Aquí es posible encontrar todo tipo de productos artesanos locales y además una buena variedad de comida callejera internacional.
Cuando yo fui los puestos de comida que más me llamaron la atención fueron los de comida asiática (dumpling y noodles), española (paella), africana y escocesa (scottish eggs).
El scottish eggs (huevo a la escocesa) es un huevo duro rebozado en una mezcla de embutido (haggis,cerdo u otro) pasado por pan rallado y frito. Su origen se remonta a 1738 en una tienda de Londres.
Dirección: Saunders Street (Jubilee Gardens).
Horario: Domingos de 10:00-17:00 horas (durante el verano también se instalan los días Jueves)
Esto puede sonar raro, lo sé, pero es que los cementerios de Edimburgo me llamaron muchísimo la atención. Y es que en Escocia los cementerios están dentro de la ciudad y se usan más como parques que como cementerios, aunque estén llenos de tumbas.
Había leído un poco sobre los cementerios de Escocia en este post de mi amiga Sandra del blog The Wandering S, por lo que ya sabía que eran más bonitos de lo común. Pero cuando los ves en vivo y en directo son mucho más bonitos que en cualquier foto.
Dato curioso: en verano los habitantes de Edimburgo usan los cementerios como parques para hacer picnic o para juntarse a tomar unas cervezas de noche.
¿Raro? Si, muy extraño para quienes vemos los cementerios como lugares un poco tétricos y lúgubres. Pero tengo que decir que estos cementerios tienen tanto verde y tantas historias que vale mucho la pena visitarlos.
Dentro de Edimburgo hay varios cementerios, donde destacan el Cementerio de Greyfriars, en el cual están enterrados varios personajes famosos de la historia de la ciudad como el abogado George “bloody” Mackenzie (quien es culpable de muchas de las historias fantasmagóricas del lugar) y Greyfriars Bobby, un perrito fiel que se hizo muy popular por vigilar la tumba de su amo hasta su muerte.

Nosotros hicimos el free walking tour de la ciudad (hay varios tours que comienzan a pocos pasos del cementerio) y nos contaron muchas historias interesantes tanto de la ciudad como el cementerio. También hay otros tours que hacen recorridos “de noche” (en verano con luz de día) por el cementerio por si te gustan las historias de terror.
Otro cementerio muy bonito es el que rodea la iglesia llamada The Parish Church of St Cuthbert. Está muy cerca del lugar donde se instala el Edinburgh Farmers Market que mencioné más arriba.
En cuanto a la gastronomía local, Escocia, al igual que sus países y naciones vecinas, no tiene una cultura gastronómica propia muy reconocida a nivel internacional.
Esto no quiere decir que no se coma rico, por el contrario, hay platos locales que vale mucho la pena probar. Pero como la comida local no es tan reconocida, la comida internacional (como la italiana, india y asiática) ha encontrado su espacio y es posible ver restaurantes de comida de todo el mundo repartidos por la ciudad (más abajo les contaré sobre mis favoritos).
Los Bares y Pubs de Escocia merecen un capítulo especial, ya que al igual que en Irlanda, son un lugar de encuentro social y por lo tanto parte importante de la cultura del país.
Hay muchos bares y pubs emblemáticos repartidos por al ciudad. Y nosotros tuvimos la suerte de que Iain, nuestro anfitrión de airbnb, era un experto en el tema, por lo que nos dio las mejores recomendaciones.


En los barriles de cerveza Keg se extrae la cerveza mediante la inyección de gas a presión, y son comúnmente conocidos como barriles de cerveza pasteurizado y filtrado. Son los típicos que vemos siempre en los bares y se conoce popularmente como cerveza tirada o shop.
Mientras que la Cask no tiene gas inyectado a presión por lo que es necesario una especie de palanca para que la persona que sirve pueda extraer la cerveza mediante inyección de aire manual. Los barriles de cerveza Cask no son ni pasteurizados ni filtrados, y por lo tanto suelen tener cerveza con mejor cuerpo y sabor. Terminan su proceso de fermentación dentro del barril por lo tanto es cevreza fresca. Por otro lado su fecha de consumo es mucho más corta que la Keg. (Fuente: barrilesdecerveza.es)
Es primera vez que vemos los barriles de cerveza Cask, y por lo que estuve leyendo son bastante populares en los pubs del Reino Unido, y difíciles de encontrar en otras partes del mundo.

Como les conté un poco más arriba, en Edimburgo hay restaurantes con comida de todas partes del mundo. Y en esta selección de los mejores restaurantes que probamos en nuestra visita queda reflejada la variedad de gastronomías que puedes encontrar en la ciudad.
Espero que este post haya sido de utilidad si están planeando una visita a Edimburgo. Y si estás en la duda de cuantos días ir, yo recomiendo quedarse al menos 2 a 3 días. Es una ciudad preciosa, llena de historia, mucho para visitar y recorrer y donde se come (y toma) muy bien.
Nos gustó tanto que nos quedamos con muchísimas ganas de volver a para recorrer Escocia. Otro destino para nuestra (infinita) lista de viajes pendientes.
¿Conoces Edimburgo? ¿Qué te pareció? ¿Estás planeando una visita? Déjame un comentario contándome tu experiencia, tus dudas o inquietudes.
Y si te gustó este post te invito a compartirlo en tus redes
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]]>La semana pasada, aprovechando que mi papá y hermana estaban de visita, nos fuimos a recorrer durante 4 días la Costa Brava. Todo lo que sabíamos sobre ésta se reducía a dos frases: “es precioso” y “se come muy bien”. Decidimos ir a confirmar ambas afirmaciones.
Descubrimos que, además de que efectivamente es un sector muy bonito y se come muy bien, es una zona donde no solo hay playas sino también muchos pueblitos y rincones llenos de historia que vale la pena conocer.
Si bien 4 días no suena mucho, pudimos recorrer y disfrutar bastante. Aunque para recorrer cada rincón del sector de la Costa Brava yo recomendaría por lo menos una semana, con un fin de semana basta para disfrutar 1 o 2 lugares dada su cercanía con Barcelona.
En este post les quiero contar un poco sobre el recorrido y las delicias que probamos en este viaje. No duden de anotar las recomendaciones si están pensando en hacer pronto un viaje a ese sector, no se arrepentirán.
Nuestra primera parada fue Girona, una bella ciudad ubicada a 120 km de Barcelona. Dimos un tranquilo paseo por el centro histórico de la ciudad, donde pudimos apreciar su hermosa arquitectura y bellas vistas desde la Catedral.


Almorzamos en el restaurante Arros I Peix, donde nos deleitamos son sus sabrosas paellas y fideuás de mariscos frescos. El restaurante cuenta con un sistema -distinto al usual- donde pides tu plato frente a un mesón lleno de pescados y mariscos frescos, y luego vas a sentarte a la espera de la cocina prepare lo que has elegido. Me gustó mucho ya que puedes ver la frescura de todos sus productos y tentarte con algo que puede que si solo lo vieras en la carta nunca hubieras considerado. La atención fue excelente, y los precios muy bien acorde a la calidad y cantidad que ofrecen (aprox 25 euros pp). Recomiendo sobre todo la fideuá negra.


La primera noche alojamos en un increíble hotel en Torroella de Montgrí, un pequeño pueblo ubicado a 35 km de Girona hacia la costa.
A pesar de que en el pueblo no había mucho que hacer (era domingo) aprovechamos para descansar en el interesante hotel donde nos quedamos, era un antiguo castillo medieval.

Al día siguiente nos fuimos a recorrer la zona y encontramos en la ruta un hermoso pueblo llamado Peratallada. Es un pueblo bastante pequeño que fácilmente se recorre en 1 hora. Es uno de los pueblos medievales mejor conservados de la zona. Y si no fuera por las tiendas de souvenirs y los restaurantes pensarías que de alguna manera te teletransportaste a la época medieval. Sus calles y edificios de piedra parecen sacados de cuento.



En caso de que quieras mas arquitectura medieval, otro pueblo muy parecido (al que no alcanzamos a ir) es Pals, que queda en la misma zona.
Nuestro viaje continuó hacia la costa en busca de un lugar donde almorzar. Llegamos a la Calella de Palafrugell a eso de la 1 de la tarde. Aprovechamos para tomarnos unas cañas en la playa y “hacer hambre” para el almuerzo.

Ya veníamos con una recomendación para el almuerzo hecha por una conocida que vivió mucho tiempo en el lugar, por lo que no podía fallar. Así llegamos a La Blava, un riquísimo y bello restaurante ubicado a pies de la playa. De aperitivo comimos unos riquísimos calamares a la romana y unos deliciosos mejillones al vino blanco (de mis favoritos del viaje). De fondo cada uno pidió un plato distinto (siempre tratamos de hacer eso para terminar probando el de los demás, jeje). Yo pedí róbalo con verduras, muy suave y sabroso. Otros platos que destacaron fueron el tataki de atún y la hamburguesa de vacuno con morcilla. Quedamos muy contentos con el buen servicio, la comida, y sobre todo con la hermosa vista a la playa.



Después de almuerzo dimos un lindo paseo por un camino que une la playa de Palafrugell con Llafranc, con unas vistas simplemente espectaculares. No pude evitar recordar algunos paisajes muy similares de ese recorrido con algunos del centro-norte de Chile.

Justo al atardecer llegamos a Cadaqués, un precioso pueblo costero, y uno de los íconos de la Costa Brava.


El día siguiente lo destinamos a descansar y recorrer con calma el pueblo.. y durante la tarde, bueno ejem.. ¡a comer!
En nuestra búsqueda de “los mejores restaurantes de la zona” descubrimos un delicioso restaurante llamado Can Rafa. Terraza, excelente comida, refrescante vino blanco y mucha, pero MUCHA comida, ¿que más se puede pedir?

De aperitivo pedimos un rico melón con jamón serrano (que hasta el momento todavía no había probado), unos boquerones fritos y unas anchoas (para mi papá que es fanático). No sabíamos que los platos de fondo iban a ser tan contundentes, de lo contrario no habríamos pedido tanto de aperitivo, pero como no teníamos apuro todo fue a su tiempo y pudimos disfrutar cada bocado. Riquísimas paellas, pescados y el arroz caldoso Can Rafa (con langosta).

Destaco sobre todo el riquísimo vino blanco que probamos en el lugar. MF, fabricado por ellos mismos en las afueras de Cadaqués. ¡Si van tienen que probarlo!

Nuestra tarde-noche terminó con unos ricos gin tonics a la orilla de la playa.

El último día emprendimos el regreso a Barcelona, pero no sin antes pasar por el Museo de Dalí ubicado en Figueres, a sólo 35 km de Cadaqués.
El Museo de Dalí resultó ser impresionante. Una gran colección de sus obras en varios periodos de su vida. Un imperdible tanto para aquellos a los que les gusta la obra de Dalí como para los que no la conocen; créanme que les gustará mucho a ambos.
El paseo terminó en la ciudad costera de Lloret del Mar (ubicada a solo 75 km de Barcelona). Para ser sincera no le encontré mayor gracia a menos que vayas con un gran grupo de amigos y te guste mucho irte de fiesta. La playa es linda y muy amplia, y como fuimos entre semana había poca gente, por lo que se podía disfrutar del paisaje con calma. Pero me imagino que por su cercanía a Barcelona y la gran cantidad de bares y clubs se debe llenar en temporada alta.
Al parecer una buena alternativa es Tossa del Mar, una playa más pequeña cercana a Lloret del Mar con unas lindas playas y al parecer mayor tranquilidad. Sin duda queda pendiente para nuestro próxima aventura por la Costa Brava.
Para ver la ubicación de los lugares que visitamos mira este mapa
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]]>Ahora si podemos afirmar con conocimiento de causa que aquí hay de todo para todos los gustos.
Comenzamos nuestro viaje desde Los Ángeles a San Francisco en el tren Coast Starlight, que bordea la costa californiana en un viaje de aprox. 11 horas.
Es un viaje largo pero que vale la pena, ya que el paisaje es realmente precioso y la experiencia es única.
Llegamos a Oakland, donde nos alojamos tres noches donde un amigo de Esteban. Todos los días tomábamos BART (metro) al centro de San Francisco (SF) para comenzar nuestro turisteo a primera hora de la mañana, y así aprovechar al máximo el día.
El primer día aprovechamos que estaba despejado y soleado (cosa que no suele pasar en SF) para pasear por el puerto y Fisherman’s Wharf, almorzamos en Boudin, una panadería-restaurante famoso por sus esculturas hechas en pan, donde pedí un delicoso chowder (sopa cremosa) servido en pan.
En la tarde aprovechamos para ir a hacer un paseo en bicicleta por el ícono de la ciudad, el Golden Gate. Tuvimos mucha suerte ya que nos toco todo el trayecto totalmente despejado por lo que pudimos sacar lindas fotos del puente y la ciudad.
Parte importante de nuestros viajes son los lugares de almuerzo/cena, donde tratamos de averiguar siempre que podemos un buen lugar para probar la auténtica comida de la ciudad donde estamos.
SF es conocido por su cultura de Foodtrucks, y es por eso que decidimos ir en busca de éstos para comprobar si eran tan buenos como nos habían contado.
Cada día éstos se encuentran agrupados en punto distinto de la ciudad por lo que recomiendo buscar antes en http://offthegridsf.com/ para saber donde van a estar ese día. Así logramos encontrarlos y sorprendernos con la calidad y variedad que ofrecían. Destaco especialmente un delicioso sándwich de carne mechada con huevo frito y tocino (¡totalmente gringo!) de The Boneyard.
Hay Foodtrucks para todos los gustos, hasta de acaí. ¡Una experiencia totalmente recomendada!
Una noche fuimos a ver un partido de Basquet, una experiencia totalmente nueva para mi. Si tienen la oportunidad lo recomiendo.
Dentro del estadio la comida era carísima por lo que decidimos solo comprar un par de cervezas para disfrutar del partido. A la salida nos encontramos con pequeños carritos de comida que ofrecían hot dogs con la salchicha envuelta en tocino, Esteban no lo pensó dos veces y se compro uno, yo los mire con mala cara y decidí no comprar nada…hasta que lo vi disfrutando tanto el hot dog que le pedí un poco para probarlo. ¡¡Estaba exquisito!! y tuvimos que volver por otro para mi (en la foto no se ve muy bien, pero créanme que estaba riquísimo!)
Otra cosa que había escuchado de SF es que era famoso por tener muchos lugares de Brunch (hay algo mejor que eso?) por lo que decidimos ir en busca de uno de los mejores lugares de Brunch de SF.
Llegamos a Mama’s (ubicado en 1701 Stockton St) un día de semana a la 1 de la tarde. Había una fila de aprox 10 personas para entrar, pero eso no nos detuvo y esperamos hasta poder entrar a descubrir porque era tan famoso.
Pedimos un plato de huevos pochados con tocino sobre pan casero acompañado de papitas al horno y otro plato de tostadas francesas (sampler de 3 tipos) acompañado de frutas y miel de maple. Solo les digo que es el mejor Brunch que probado en mi vida y que comería ahí todos los días de mi vida (solo recordarlo se me hace agua la boca).
Gracias al buen clima que nos toco pudimos disfrutar al máximo la ciudad, dejando “los pies en la calle”.
Hicimos un interesante tour a Alcatraz, recorrimos las lindas calles y cuestas de SF, nos sorprendimos con la locura de Chinatown, y nos enamoramos de los contrastes de The Mission.
Otros imperdibles culinarios fueron:
Tacolicious, un resto-bar con buena relación precio-calidad y mucha onda ubicado en el barrio The Mission.
Tonys Pizza (ubicado en 1570 Stockton St, muy cerca de Mama’s) un restaurante que ofrece pizzas gigantescas (solo vean la foto de mi amiga Ati comparado con el tamaño de la pizza). Realmente deliciosas, ¡de las mejores pizzas que he probado!
Coldstone, una heladería de otro nivel (mezclados en el momento) con locales por toda la ciudad.
Y el bar cervecero Hopwater (850 Bush St) un bar de cervezas artesanales con muy buena variedad de cervezas y con un ambiente muy entretenido.
Y así terminó nuestra estadía en SF, una ciudad que no solo encanta por su increíble geografía y diversidad, también por su variedad y alta calidad culinaria.
¿Has estado alguna vez en San Francisco? ¿Tienes alguna recomendación?
Te invito a dejarla en los comentarios
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