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]]>Hace un par de semanas tuvimos la oportunidad de ir a conocer Copenhague (en inglés Copenhagen), capital de Dinamarca. Era la primera vez que visitabamos un país nórdico y teníamos muchas ganas por comentarios que habíamos escuchado amigos.
Sabíamos que era un país caro, pero la verdad es que nunca pensamos que era para tanto. Y eso es lo primero que debes saber antes de acercarte a esta zona de Europa; vas a desembolsar el doble (y a veces el triple) en comparación con otros países de Europa.
¡Pero no te desanimes! Es una ciudad que vale muchísimo la pena, y que puedes recorrer perfectamente en 2 o 3 días. Además en este artículo te daré varios tips para poder disfrutar igualmente la gastronomía de esta ciudad sin tener que quedarte a lavar los platos (jeje).

Nosotros fuimos en Marzo, y a pesar de que en Barcelona ya había un clima primaveral, en esa parte del mundo hacía bastante frío (con temperaturas alrededor de los 3 grados), lluvia y viento. Por lo que yo recomiendo ir entre Mayo y Septiembre, que es cuando hay mejor clima (aunque son países donde por lo general está nublado y las probabilidades de lluvia son bastante altas, así que anda preparado para eso).
Pero aunque nos llovió mucho el primer día (y volvimos completamente empapados al Hostal donde nos estábamos quedando), el segundo día la cosa mejoró y al tercer día hasta salió el sol (aunque igual hacía frío) por lo que nos fuimos con una sensación bastante positiva. De hecho es una zona que volvería en varios años más con más presupuesto para poder comprar diseño nórdico (quede completamente enamorada) y poder disfrutar de los miles de restaurantes y cafés con encanto que tiene la ciudad.

¡Pero vamos al lío! (como dicen en España) A continuación les doy varios datos y consejos de dónde comer relativamente barato en Copenhague y así disfrutar de lo mejor de la gastronomía internacional que ofrece esta ciudad. Y digo internacional por que es una de esas ciudades donde la gastronomía local no destaca especialmente, sin embargo se come riquísimo.
Para que tengan una referencia de precios, el valor medio de un plato de comida más una bebida en un restaurante de estándar medio ronda los 30-40€ por persona (les dije que era caro).
Como nosotros no podíamos darnos ese lujo, pero igual nos gusta comer bien, tuvimos que hacer algunas averiguaciones previas y así encontramos algunos lugares donde el precio por persona rondaba los 15-20€. Claramente por este precio hay que sacrificar algo (en la mayoría la comodidad o el espacio), pero la calidad de la comida nunca 
Hija de Sánchez: Auténtica taquería mexicana ubicada en el Meatpacking District de Copenhague (cercana a la estación central). Su carta es acotada pero muy sabrosa y muy auténtica. Recomiendo los clásicos tacos al pastor y pedir la sopa del día si hace frío. 20€ pp aprox (3 tacos + bebida).

Tony’s Pizza: Deliciosas pizzas y pastas para llevar (también puedes comer al paso dentro del local). El precio-calidad es excelente; una pizza para dos personas (o una con muucha hambre) cuesta aprox 10€.

Gasoline Grill: Hamburguesería ubicada literalmente en una gasolinera. Son estilo “shake shack”; con ingredientes simples, pan que se complementa muy bien con la carne y muy sabrosas. El único pero que le pondría es que es algo pequeña y solo hay un par de mesas para comer fuera. Las papitas son un must. (20€ por persona aprox – burger + papitas + bebida)


Dia’legd – Oldbar: Fue el único bar que visitamos y fue todo un acierto. No tiene apariencia de bar pero estando ahí realmente te sientes en un país nórdico; con un ambiente tranquilo, informal, con un diseño minimalista y una carta de cervezas artesanales para todos los gustos (si te las pides en botella rondan los 5€ pp (tiradas rondan los 7€). Ojo que solo venden cervezas, nada más.

Prolog Coffee Bar: Llegamos a este lugar a refugiarnos de la lluvia, y aunque no es especialmente barato (está dentro de los estándares de la ciudad), vale la pena parar a probar su café de especialidad, que lo hacen con mucho mimo y está riquísimo (4-5€ el café aprox).

Lugares que me recomendaron o tenía en mi lista pero por tiempo no alcanzamos a visitar:
Somos súper fan del street art (ya lo sabrán si han leído mis post viajeros sobre Paris o Atenas), y habíamos escuchado que en Copenhage había un lugar muy interesante donde estaba lleno de arte callejero.

La ciudad libre de Christiania está en pleno centro de la ciudad, es una pequeña zona de Copenhague (proclamada independiente del estado danés) donde viven aproximadamente 850 personas que se auto gobiernan en forma de colectivo.
Se creó a principios de los años 70 tras la ocupación de una zona militar abandonada. Tuvo su apogeo en los años 80 pero sigue en funcionamiento hasta el día de hoy tras varios intentos de desalojamiento de parte de las autoridades danesas.
En esta zona está “permitida” la venta y el consumo de drogas blandas, además no hay impuestos por lo que los alcoholes que venden ahí cuesta casi la mitad en comparación con el resto de la ciudad (súper dato para poder disfrutar de una cerveza a 3€ en el bar que está en medio de Christiania). Por todo esto es un lugar muy visitado tanto por residentes como por turistas, lo que lo ha llevado a convertirse en el segundo atractivo más visitado de Dinamarca, con nada más y nada menos que 1 millón de visitas anuales.

Es un lugar bastante único, con aires hippies, muchísimo arte callejero y mercadillos de diseño “alternativo”, ¡sin duda vale la pena darse una vuelta!
Si te encanta visitar los mercados locales no dejes de ir a TorvehallerneKBH, un mercadillo de comida gourmet donde es posible encontrar desde puestos para comprar frutas, carnes, quesos y pescados (y todas las variedades de salmón posibles) hasta locales para disfrutar de deliciosa comida internacional.

El mercado es bastante concurrido por locales y turistas pero vale la pena hacer una visita; arquitectónicamente es muy bonito y cuenta con mucha variedad. Si bien no es grande (se recorre fácilmente en media hora), tiene muchos locales y puestos diferentes como una pequeña librería con libros de cocina, una cafetería que vende café de especialidad, un puesto que solo vende cervezas artesanales entre muchos otros.


Para comer yo me decidí (después de dar varias vueltas) por un local que vendía platos y sándwiches asiáticos. Tenía mucha hambre así que pedí el curry de pollo con arroz; estaba delicioso. Esteban por su parte decidió comprar un plato de bibimbap en un carrito de comida coreana que estaba justo fuera del mercado. Las cervezas las compramos en un local que estaba en la esquina (a mitad de precio que en el mercado) y pudimos disfrutar de un delicioso almuerzo asiático por menos de 20€ por persona (bastante bien considerando el lugar). Foto de ambos platos en la portada de este artículo.
Nos quedamos en un hotel/hostal que contaba con una pequeña cocina. Y la verdad es que fue un acierto ya que pudimos ahorrar un poco comprando algunas cosas en el supermercado para cubrir el desayuno y la cena. Por lo que si aún no tienes lugar donde quedarte, te recomiendo buscar en booking o en airbnb un hospedaje que cuente con una cocina equipada.
Si tu hotel o lugar donde te estás quedando no cuenta con cocina siempre es buena opción darse una vuelta por el 7 eleven (hay uno cada 200 mts) y que vende platos preparados que están bastante bien por menos de 10€. En la Estación Central de Copenhagen (de trenes) también encuentras varios locales que ofrecen comida para llevar o comer al paso a precios razonables.
Hay varios mercados al aire libre donde puedes encontrar comida tipo street food en Copenhague. Nosotros lamentablemente no pudimos disfrutarlos ya que solo están abiertos entre Abril y Octubre. Me quede con las ganas de visitarlos, pero lo bueno es que tengo una buena excusa para volver 
A pocos metros de la zona turística Nyhavn (donde están las clásicas casitas de colores al borde del canal) se encuentra The bridge street kitchen, un lugar que cuenta con varios puestos de comida callejera tipo street food donde es posible disfrutar de deliciosa comida al aire libre.


Muchos de los puestos que venden comida son de reconocidos restaurantes-locales de la ciudad como Gasoline Grill (el de las hamburguesas que mencioné más arriba) y Grod (un local de comida saludable que también está en el mercado TorvehallerneKBH). También hay una pizzería, un local de comida asiática y un lugar que ofrece comida latina, ¡comida para todos los gustos!
Este mercado de comida callejera abrió el 2018 en la zona industrial cercana al puerto llamada Refshaleøen. Para llegar puedes ir en bicicleta (a 15 minutos del centro de Copenhague) o transporte público que pasa cada 10 minutos desde la zona de Nyhavn.
Cuenta con más de 50 puestos distribuidos en una extensa área donde es posible encontrar todo tipo de comida, bebestibles, talleres creativos y experiencias.

La idea de los creadores de este mercado fue crear un espacio de encuentro entre start-ups que ofrecen experiencias culturales, proyectos innovadores y eventos que atraigan tanto a locales como turistas. Además este mercado tiene dentro de sus principios el de “reducir y reutilizar”; promueve el uso de empaques ecológicos, la reducción de desperdicio de alimentos y le da espacio a negocios que ofrecen ingredientes orgánicos y locales, entre otras medidas.
Si vas a Tivoli Gardens, el parque de diversiones de la ciudad (al que tampoco pudimos ir por que solo abre en temporada de primavera-verano) no te pierdas el Tivoli Food Hall. Un espacio donde puedes encontrar 15 puestos de comida muy variados y con excelente calidad. Hay espacio para comer en el lugar o si quieres puedes pedirlo para llevar mientras disfrutas de un paseo por el parque de diversiones.

El enlace de booking es un enlace de afiliados, si haces tu reserva a través de ese link me llegará una pequeña comisión. ¡Gracias!
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]]>Muchas veces los mejores destinos resultan ser aquellos a los que llegas sin ninguna expectativa. Y eso fue exactamente lo que nos paso con Edimburgo.
Esteban tenía una conferencia de varios días en la capital de Escocia, y se me presentó la oportunidad de acompañarlo. No había ni terminado de comentármelo y yo ya tenía mi maleta lista (un viaje de varios días a un destino que no conozco, ¡claro que si!).
Pasamos 6 días en Edimburgo, y mientras Esteban estaba en sus conferencias, yo tuve bastante tiempo para recorrer, saborear y perderme por muchos rincones de la ciudad.
Antes de contarles sobre todas las delicias que encontré en la ciudad, quiero hablar un poco sobre Edimburgo, porque la verdad es que antes de ir no sabía casi nada sobre esta ciudad. Y al encontrarme con una ciudad tan bonita e histórica me parece interesante comentarles un poco sobre su historia.

Un poco de historia…Edimburgo es la capital de Escocia desde 1437 y está ubicada a orillas del fiordo del río Forth. Fue uno de los centros más importantes de educación y cultura durante el periodo de la Ilustración (mediados siglo XVIII) teniendo como sede principal la Universidad de Edimburgo. Es la quinta ciudad más grande del Reino Unido y la segunda ciudad más grande de Escocia después de Glasgow.
Los distritos más famosos, The Old Town (ciudad antigua) y The New Town (ciudad nueva) fueron designados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995. Actualmente es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido después de Londres, con aprox. 13 millones de visitas al año.
El Festival de Edimburgo, que cuenta con el cartel de actuaciones en vivo más grande del mundo, es el más importante de la ciudad y se celebra junto con otros festivales a lo largo del verano (agosto), cuando la ciudad se llena de visitas provenientes de todo el mundo.
Nosotros fuimos a principios de Julio y nos encontramos con un clima lluvioso (nada raro para esas latitudes del planeta) y temperaturas alrededor de los 14ºC.
“Welcome to the scottish summer!” (nos dijeron al llegar todos mojados por la lluvia en pleno verano)
Al llegar fueron dos cosas que me llamaron especialmente la atención. La primera fue lo verde que es todo el paisaje. Un verde tan intenso que siempre que atravesaba algún parque me quedaba un rato contemplando los jardines y pensando en lo verde que era todo. Y lo segundo fue la arquitectura urbana, donde destacan las construcciones en piedra gris, una mezcla de arquitectura medieval y gótica que hacen que te sientas metido en medio de una película filmada en esa época.


En este post les quiero contar varios de mis descubrimientos, sobre todo (y como siempre) enfocados a la gastronomía, con muchos datos y recomendaciones. También incluiré algunos datos históricos y curiosos que escuchamos y aprendimos durante nuestra estadía.
No los aburro más con la introducción, ¡y aquí vamos!
Amo los mercados, sobre todo los que son al aire libre. Son ideales para ir a darse una vuelta y descubrir la gastronomía local.
Este mercado de productos locales se instala todos los sábados del año a los pies del Castillo de Edimburgo. Son alrededor de 50 puestos que ofrecen productos frescos, artesanías y comida para llevar.

Su ubicación es realmente privilegiada (foto de portada), ya que hay unas vistas espectaculares del castillo. Y si tienes suerte y toca un día bonito (¡como a mi!) puedes disfrutar de buena comida al aire libre mientras recorres el mercadillo.
Dirección: Castle Terrace, EH1 2EW (rodeando la parte de atrás de la colina por King´s Stables Rd)
Horario: Sábados de 9:00 a 14:00 hrs.
Todos los domingos, en el barrio de Stockbridge (en pleno corazón del New Town) se instala este sabroso mercado de productos y comida callejera internacional.
Aquí es posible encontrar todo tipo de productos artesanos locales y además una buena variedad de comida callejera internacional.
Cuando yo fui los puestos de comida que más me llamaron la atención fueron los de comida asiática (dumpling y noodles), española (paella), africana y escocesa (scottish eggs).
El scottish eggs (huevo a la escocesa) es un huevo duro rebozado en una mezcla de embutido (haggis,cerdo u otro) pasado por pan rallado y frito. Su origen se remonta a 1738 en una tienda de Londres.
Dirección: Saunders Street (Jubilee Gardens).
Horario: Domingos de 10:00-17:00 horas (durante el verano también se instalan los días Jueves)
Esto puede sonar raro, lo sé, pero es que los cementerios de Edimburgo me llamaron muchísimo la atención. Y es que en Escocia los cementerios están dentro de la ciudad y se usan más como parques que como cementerios, aunque estén llenos de tumbas.
Había leído un poco sobre los cementerios de Escocia en este post de mi amiga Sandra del blog The Wandering S, por lo que ya sabía que eran más bonitos de lo común. Pero cuando los ves en vivo y en directo son mucho más bonitos que en cualquier foto.
Dato curioso: en verano los habitantes de Edimburgo usan los cementerios como parques para hacer picnic o para juntarse a tomar unas cervezas de noche.
¿Raro? Si, muy extraño para quienes vemos los cementerios como lugares un poco tétricos y lúgubres. Pero tengo que decir que estos cementerios tienen tanto verde y tantas historias que vale mucho la pena visitarlos.
Dentro de Edimburgo hay varios cementerios, donde destacan el Cementerio de Greyfriars, en el cual están enterrados varios personajes famosos de la historia de la ciudad como el abogado George “bloody” Mackenzie (quien es culpable de muchas de las historias fantasmagóricas del lugar) y Greyfriars Bobby, un perrito fiel que se hizo muy popular por vigilar la tumba de su amo hasta su muerte.

Nosotros hicimos el free walking tour de la ciudad (hay varios tours que comienzan a pocos pasos del cementerio) y nos contaron muchas historias interesantes tanto de la ciudad como el cementerio. También hay otros tours que hacen recorridos “de noche” (en verano con luz de día) por el cementerio por si te gustan las historias de terror.
Otro cementerio muy bonito es el que rodea la iglesia llamada The Parish Church of St Cuthbert. Está muy cerca del lugar donde se instala el Edinburgh Farmers Market que mencioné más arriba.
En cuanto a la gastronomía local, Escocia, al igual que sus países y naciones vecinas, no tiene una cultura gastronómica propia muy reconocida a nivel internacional.
Esto no quiere decir que no se coma rico, por el contrario, hay platos locales que vale mucho la pena probar. Pero como la comida local no es tan reconocida, la comida internacional (como la italiana, india y asiática) ha encontrado su espacio y es posible ver restaurantes de comida de todo el mundo repartidos por la ciudad (más abajo les contaré sobre mis favoritos).
Los Bares y Pubs de Escocia merecen un capítulo especial, ya que al igual que en Irlanda, son un lugar de encuentro social y por lo tanto parte importante de la cultura del país.
Hay muchos bares y pubs emblemáticos repartidos por al ciudad. Y nosotros tuvimos la suerte de que Iain, nuestro anfitrión de airbnb, era un experto en el tema, por lo que nos dio las mejores recomendaciones.


En los barriles de cerveza Keg se extrae la cerveza mediante la inyección de gas a presión, y son comúnmente conocidos como barriles de cerveza pasteurizado y filtrado. Son los típicos que vemos siempre en los bares y se conoce popularmente como cerveza tirada o shop.
Mientras que la Cask no tiene gas inyectado a presión por lo que es necesario una especie de palanca para que la persona que sirve pueda extraer la cerveza mediante inyección de aire manual. Los barriles de cerveza Cask no son ni pasteurizados ni filtrados, y por lo tanto suelen tener cerveza con mejor cuerpo y sabor. Terminan su proceso de fermentación dentro del barril por lo tanto es cevreza fresca. Por otro lado su fecha de consumo es mucho más corta que la Keg. (Fuente: barrilesdecerveza.es)
Es primera vez que vemos los barriles de cerveza Cask, y por lo que estuve leyendo son bastante populares en los pubs del Reino Unido, y difíciles de encontrar en otras partes del mundo.

Como les conté un poco más arriba, en Edimburgo hay restaurantes con comida de todas partes del mundo. Y en esta selección de los mejores restaurantes que probamos en nuestra visita queda reflejada la variedad de gastronomías que puedes encontrar en la ciudad.
Espero que este post haya sido de utilidad si están planeando una visita a Edimburgo. Y si estás en la duda de cuantos días ir, yo recomiendo quedarse al menos 2 a 3 días. Es una ciudad preciosa, llena de historia, mucho para visitar y recorrer y donde se come (y toma) muy bien.
Nos gustó tanto que nos quedamos con muchísimas ganas de volver a para recorrer Escocia. Otro destino para nuestra (infinita) lista de viajes pendientes.
¿Conoces Edimburgo? ¿Qué te pareció? ¿Estás planeando una visita? Déjame un comentario contándome tu experiencia, tus dudas o inquietudes.
Y si te gustó este post te invito a compartirlo en tus redes
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]]>Tanto habíamos escuchado hablar de París que ya no sabíamos muy bien qué esperar de una de las ciudades más visitadas del mundo. Soñaba con conocerla, recorrer sus calles, sus rincones, probar su gastronomía y sentir ese aire francés lleno de sofistifación y elegancia que tan bien transmiten en las películas.
Hice lo posible por bajar mis expectativas, pero hay que ser sinceros, París es una de esas ciudades de las que tanto escuchamos hablar que es difícil no crearse una imagen antes de visitarla.

Siempre en nuestros viajes intentamos ir un poco más allá de lo típico y tratar de descubrir esos rincones más auténticos, lugares donde eres el único “turista perdido”, donde la gente te mira un poco raro cuando sacas la cámara para hacer fotos de cosas comunes y corrientes para ellos, o que cuesta comunicarse porque ninguno entiende el idioma del otro.
Lugares en los que sales de la zona de confort turística, esos son los que más nos gustan a nosotros. A veces no es tan fácil encontrarlos, pero con ganas, tiempo y un poco de suerte es posible perderse y descubrir una pincelada de esa ciudad más auténtica.
En este post les quiero contar sobre los rincones, barrios y sabores que más nos gustaron de nuestra estadía de 4 días en París. Voy a dejar un poco de lado lo típico turístico como el Louvre, la catedral de Notre Dame y todas esas atracciones bonitas pero muy turísticas que aparecen en todos los itinerarios. Muchas de ellas valen la pena visitarlas (de hecho nosotros fuimos a varias) pero mi recomendación es no obsesionarse demasiado con entrar a todos los museos/iglesias/monumentos ya que se pierde mucho tiempo haciendo filas y no queda tiempo para lo mejor: recorrer las calles de París.

Importante comentar que nuestro presupuesto era limitado por lo que todas las recomendaciones de comida van enfocadas a un perfil más low cost. Si tienes la posibilidad de darte el lujo de comer en algún restaurante (París es muy caro) trata de averiguar antes qué lugares son buenos, ya que como la ciudad es muy turística hay muchos bares-restaurantes que se aprovechan con los precios y la calidad de la comida.
Vamos con lo que nos interesa, aquí va un “resumen” de las 6 cosas que más nos gustaron de París, y que les recomiendo tener en cuenta a la hora de visitar esta hermosa e interesante ciudad.
Una de las cosas que más nos gustaron (por eso va primero en esta lista) fue aprovechar las tardes y atardeceres en los parques de París acompañado de un rico picnic.
Es importante mencionar que tuvimos mucha suerte con el clima, nos tocaron 4 días con mucho sol y calor, y eso no es tan común en París. Pero si tienes un día soleado te recomiendo a ojos cerrados que aproveches para ir a algún Parque famoso de París y disfrutar de su ambiente relajado, rodeado de familias y gente joven.
1. Place des Vosges: Precioso parque rodeado de casas y galerías muy bonitas arquitectónicamente. En ella se encuentra la mansión de Víctor Hugo, famoso poeta y novelista francés. Es un parque pequeño pero muy acogedor. 
2. Luxembourg Gardens: Gran parque donde se encuentra el famoso palacio de Luxembourg. Tiene unos jardines muy bonitos y una zona especial para hacer picnic.
Dato: Nosotros compramos unos ricos bagels en Bagels a Paris (45 rue Monsieur le Prince) y unas cervezas en el Carrefour express que está en la esquina a solo 1 calle del Parque. Disfrutamos de un par de horas con un rico picnic en un entorno de película.
3. Champs de Mars: No podía faltar en la lista el parque de la Torre Eiffel. Es verdad que es bastante turístico, pero el lugar es realmente precioso y perfecto para ver el atardecer con la Torre Eiffel de fondo.
Dato: Hay un Carrefour Market justo en la salida de Metro de Ecole Militaire (en Avenue de la Motte-Picquet) donde es posible encontrar muchas cosas para el picnic.
4. Jardins du Trocadero: Estos jardines están justo al otro lado del parque de Champs de Mars. Tiene una gran fuente de agua y es muy bonito para sentarse a apreciar la vista hacia la Torre Eiffel. Ideal para ver el show de luces que proyectan desde la torre cada 1 hora durante la noche.
Dato: Hay un Carrefour City muy cerca de la estación de metro Boissiere (en Rue Saint-Didier) donde conseguimos todo lo que se ve en la foto (vino, quesos cortados, hummus y palitos de pan)
Antes comentaba que además de ganas y tiempo había que tener un poco de suerte para descubrir los rincones más auténticos de una ciudad. Tengo que decir que nosotros tuvimos mucha suerte al encontrar en una librería cerca del Canal de Saint Martin un libro con varias rutas de Street Art de la ciudad. Como es un tema que nos encanta aprovechamos para hacer varias rutas y gracias a eso descubrimos lugares muy auténticos y poco conocidos de París.
[Pueden ver las obras de arte callejero que descubrimos en nuestra cuenta de Instagram >> @streetart_explored]
Nuestros rincones favoritos fueron:
1. Canal de Saint Martin: Un canal que recorre los distritos X y XI. Fue creado en sus orígenes para traer agua potable a la capital. Hay varias tienditas y restaurantes a la orilla del canal y es muy bonito para recorrer, sentarse y simplemente disfrutar del buen ambiente que hay (sobre todo los fines de semana).
Recomiendo entrar a la librería Artazart (83 Quai de Valmy) donde tienen una excelente variedad de libros para amantes del diseño, la gastronomía, la fotografía y el arte.
2. Sector de Belleville: Dos calles que nos gustaron mucho fueron Rue Denoyez, donde hay un café-librería llamado Le Barbouquin con mucha onda y la Rue de Belleville, donde encontramos un Bar con una gran terraza en la calle llamado Culture Rapide donde disfrutamos de unas cervezas bien heladas.

3. Place d’Italie y el sector asiático: Bajando por la calle Avenue Choisy es posible encontrar muchísimos restaurantes de comida asiática, sobre todo vietnamita y thai a precios bastante accesibles. Recomiendo el restaurante Viet Thai, donde disfrutamos de platos contundentes y muy fieles a los sabores asiáticos. Otros lugares que tenía en mi lista eran: Bangkok Thailande, Ba Mien y Comme Au Vietnam, todos por el mismo sector. 
Para mí no hay nada más entretenido que ir a perderse por los mercados, descubrir nuevos sabores, ver todas las cosas que venden, la dinámica de la gente que vende y compra y sentir el ambiente.
Si hubiera tenido más días seguro hubiera aprovechado para ir a más mercados, pero bueno, algo hay que dejar para una próxima visita.
En el mercado Marché Bastille es posible encontrar todo tipo de productos frescos tales como frutas, verduras, quesos y pescados. Hay mucha variedad de productos, por esto mismo se llena de parisinos que van a hacer las compras de la semana. Es un mercado muy auténtico, lleno de color y vida.
Está ubicado en el Boulevard Richard Lenoir y abre los jueves y domingos de 7 am a 14.30 hrs. Lo más directo es llegar en metro a la estación Bastille, que está a solo pasos del mercado.

El mercado de las flores lo descubrimos de pura casualidad mientras paseábamos por el sector de la Catedral de Notre Dame. Es un galpón lleno de flores, plantas y adornos para la terraza o jardín. Se recorre rápido ya que no es muy grande y vale mucho la pena una visita, ¡es muy fotogénico!
Está ubicado en la Place Louis Lépine, a la salida de la estación de metro Cité o a pocas calles de la estación Saint-Michel-Notre-Dame y está abierto todos los días entre 8 am y 19.30 hrs.

Puedes ver información sobre otros mercados de París en este link.
No pudimos darnos el lujo de comer en restaurantes franceses pero sí pudimos disfrutar de su exquisita panadería y pastelería (boulangerie y pâtisserie), ¡al alcance de todos los bolsillos!
No dejes de probar sus irresistibles croissants, eclairs y macarons. Los probamos en varias pastelerías y no sabría decir cual era mejor que la otra.

Un lugar con precios bastante accesibles y con mucha variedad es la cadena Paul, donde puedes disfrutar de un desayuno bastante completo y contundente por menos de 7€ (café, sándwich y una pasta dulce). Hay varios locales repartidos por toda la ciudad.

Algo que nos enamoró de París fue la cantidad de miradores que hay repartidos por toda la ciudad, donde es posible apreciar la inmensidad de ésta.
1. Parc de Belleville: Este bonito parque está ubicado en el XX Distrito de París. Se puede apreciar una bonita vista desde Belvédère de Belleville, una plaza-mirador que entrega una vista al parque con la ciudad de fondo. Además es posible ver la Torre Eiffel en medio de la ciudad. Por la calle Rue des Envierges hay varios restaurantes-bares donde puedes sentarte a disfrutar de una cerveza o copa de vino.
2. Torre Eiffel: El el clásico monumento de París tiene unas vistas que realmente valen la pena desde arriba. Nosotros llegamos al atardecer y subimos a pie hasta el 2do piso (aprox 700 escalones). Es un buen ejercicio y además está bastante bien de precio (7€) en comparación con otras atracciones o con subir en ascensor.
3. Arco del triunfo: Lo interesante de este mirador es que puedes ver desde arriba las 12 avenidas que confluyen alrededor de este monumento. Como fuimos en primavera se veían muy bonitas todas las avenidas llenas de verde. En otoño también debe ser muy bonito. A tener en cuenta, si está lloviendo no lo recomiendo ya que arriba es al aire libre, no hay techo.
4. Montmartre: Si bien no son las mejores vistas de la ciudad (para mi gusto) el sector de Montmartre es realmente precioso y vale la pena una visita. El mirador más alto se encuentra en Sacré-Cœur (La basílica del Sagrado Corazón) donde es posible ver la ciudad desde la colina donde se encuentra esta inmensa y hermosa basílica.
Último punto pero no por eso menos importante: ni se te ocurra pasar por París sin probar sus crepes.
Un crepe (crepa o crêpe en francés) es una masa delgada en forma de disco elaborada en base a harina de trigo. Se sirve como plato principal o postre, por lo que se puede rellenar tanto con ingredientes dulces como salados.
En francia aprendimos que los crepes salados (crepes bretonas o galettes) suelen elaborarse con trigo sarraceno o trigo negro (que no contienen gluten y tienen una textura y color diferente), y las crepes dulces en base a harina de trigo. Ambas son igualmente deliciosas.
Probamos crepes en un par de ocasiones, pero sin duda nuestras favoritas fueron las de Au P’tit Grec, un pequeño y concurrido lugar en el Barrio Latino donde hacen crepes francesas con toque griego para llevar. Esperamos casi 1 hora por las nuestras, la fila era larga y se tomaban todo el tiempo del mundo en hacerlas, pero la espera valió la pena, ¡estaban realmente deliciosas!

Este lugar tiene unos precios muy buenos, aprox 6€ la crepe, y son realmente enormes. Solo decirles que moríamos de hambre (eran las 9 de la noche y no comíamos nada desde el desayuno) y tuvimos que hacer un esfuerzo para terminar nuestras crepes.
Fueron 4 días donde dejamos los pies en la calle. Caminamos en promedio 20 km por día, por lo que pudimos conocer una pincelada bastante amplia de lo que es París. Sin embargo, nos quedaron muchísimas cosas por hacer y sabores que probar, ¡un destino para volver una y otra vez!


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]]>Hace un par de semanas estuvimos junto a un buen grupo de amigos recorriendo San Sebastián (Donostia en Euskera), una de las ciudades más bonitas e interesantes del País Vasco.
Las expectativas eran altas, cada vez que le contaba a alguien que estaría unos días en San Sebastián me decían “¡qué suerte, es una ciudad preciosa y se come increíble”. Además, y no por nada, San Sebastián es la ciudad con más estrellas Michelin (por metro cuadrado) del mundo.
Tuvimos 4 días para recorrer de punta a punta (literalmente) toda la bahía de San Sebastián y hacer un recorrido por su elogiada gastronomía. Éramos un grupo de 8, por lo que el desafío de encontrar lugares donde cupiéramos y que fueran del gusto de todos no fue tarea fácil.

Al contrario de otros viajes, en este no tuve el tiempo de planificarlo mucho más allá del transporte y el alojamiento, por lo que el primer día me vi totalmente perdida a la hora de buscar un lugar donde comer. Entramos a varios lugares del centro (sin recomendación alguna) y a pesar de que comimos ricos pintxos el “precio-calidad” no me terminaba de convencer.
Por suerte le escribí a mi amiga Ivannia que había estado durante los días anteriores en la ciudad y me pasó un mail detallado con todos los lugares que había que ir a probar. Desde ese momento todo cambió, encontramos la puerta que nos llevaba a los verdaderos rincones sabrosos de los que todos hablaban.

Recomendación: Intenta ir siempre con datos y recomendaciones de amigos o locales al lugar que visitas. Lee, infórmate, googlea. Tu experiencia será totalmente diferente, tanto a nivel cultural como gastronómico.
Y volviendo a lo importante, hoy les traigo una ruta con mis restaurantes y bares favoritos de San Sebastián y los pintxos que recomiendo probar en cada lugar para que puedan disfrutar de lo mejor que tiene para ofrecer esta ciudad. La buena noticia es que no te vas a tener que mover mucho, ya que los mejores lugares se encuentran ubicados en el centro de la ciudad a muy pocos pasos unos de otros.
Antes de empezar con la ruta, una aclaración importante:
Los pintxos (o pinchos) son una pequeña rebanada de pan sobre la que se coloca una pequeña porción de comida. Recibe este nombre ya que tradicionalmente se sujetaba la comida al pan con un palillo. Los pintxos actualmente son muy similares a una tapa. (Fuente: Wikipedia)
Quiero aclarar que solo estuve durante 4 días, y que me faltaron muchísimos lugares por ir a probar (siempre hay que dejar algo para volver) por lo que si tienen alguna recomendación no duden en dejarla en los comentarios.
¡Vamos con la ruta de pintxos por San Sebastián!
Fue uno de los primeros que visitamos en nuestra ruta de pintxos y sin duda uno de mis favoritos. Más que pintxos son tapas, o como ellos dicen “pintxos que son guisos”.
Es un lugar pequeñito ubicado en pleno centro histórico de San Sebastián. No tiene mesas, solo una barra principal y otras que rodean las paredes del lugar, por lo que es perfecto para ir a tomarse una caña o copa de vino con una deliciosa tapa preparada al momento para luego seguir con la ruta.

¿Tienes ganas de ir a ver algún partido de fútbol mientras disfrutas de un rico pintxo o tapa? ¡Entonces este es tu lugar!
El lugar es pequeño pero acogedor, y se encuentra a tan solo pasos del Borda Berri. Cuenta con una extensa barra llena de deliciosos pintxos y algunas mesas por si quieres quedarte durante un rato a disfrutar de su increíble comida. Un imperdible es el pintxo de foie gras. Personalmente no soy fan del foie gras pero este estaba realmente delicioso, podría decir que el mejor que he probado.

No dejes de visitar este Bar donde venden un delicioso pintxo de brocheta de gamba con una salsa que está para (literalmente) chuparse los dedos.
Como todos los anteriores es un lugar bastante pequeño y no tiene mesas, por lo que es para ir, pedir un par de pintxos con una caña y continuar con la ruta. Pero créeme que vale la pena.

Tengo que decir, con mucha pena, que intentamos ir tres veces y nunca logramos conseguir lugar. Éramos un grupo grande, era Semana Santa y estaba todo llenísimo así que todo eso nos jugo en contra.
Quede con muchas ganas de ir… por lo que tendré que volver para corroborar lo que todos dicen: “el chuletón y la tortilla del Nestor son platos excepcionales y un imperdible en tu visita a San Sebastián”

Por lo que me comentó mi amiga Ivannia (¡gracias por las fotos!) este lugar es un imperdible para los amantes de la buena carne y la tortilla de patatas. El chuletón se ve realmente increíble y sabroso, y la tortilla de patatas es tan famosa que hay que llegar a penas abren (o antes) o si no se acaba (solo hacen 16 raciones por tanda, tarde y noche). Tienen una oferta bastante limitada, pero por lo que todos dicen, realmente no hace falta más, todo al parecer es delicioso.
Fue uno de los favoritos de varios del grupo de amigos con los que fuimos.
No esperes ir y encontrar los típicos pintxos que hay en todos lados, Bar Zeruko se caracteriza por sus platillos y pintxos sofisticados y originales. Una buena descripción es como ellos mismos lo definen: “alta cocina en miniatura”.
Una buena noticia para los que va en grupo es que este lugar es un poco más grande que los mencionados anteriormente y cuenta con varias mesas. Es difícil encontrar una libre, pero con paciencia se puede.
Creo que fue la primera vez que encontramos una mesa donde cupieran 8 personas, por lo que nos volvimos un poco locos pidiendo platos.

Si lo tuyo son las anchoas entonces no dejes de visitar este lugar que se especializa en los pintxos con anchoa o boquerones. Se sirven en pan crujiente y fresco, una delicia para paladares curiosos y exquisitos.
Quienes atienden son muy amables y atentos, y si no sabes que pedir puedes preguntar sin problema por los pintxos más recomendados.
Algo interesante que aprendimos en este lugar fue que la anchoa y el boquerón pertenecen a la misma especie de pescado. Lo que cambia es el modo de preparación de cada uno. El boquerón se elabora con vinagre y la anchoa se deja madurar en sal.
La anchoa y el boquerón son lo mismo pero se diferencian en su método de elaboración.

Lo que más me gustó de este lugar es la increíble ubicación que tiene, justo en frente de la Basílica de Santa María del Coro.
Si no encuentras lugar en su terraza puedes llevarte sin problema tus pintxos y copa de vino a la escalera que está a los pies de la Basílica y disfrutar de una increíble vista hacia el centro histórico de la ciudad.
El lugar se caracteriza por sus pintxos creativos y contemporáneos, todos con una pinta increíble.

Un lugar pensado para los amantes incondicionales de los mejillones, como yo. Tiene una carta acotada pero deliciosa con muy buenos precios. Además de los mejillones puedes encontrar un par de platillos más como patatas bravas y calamares fritos.

Si estas cerca de la playa Zurriola y quieres comer algo rico y barato entonces no dejes de pasar por este pequeño local donde venden una deliciosa tortilla de patatas y otros platos sencillos pero muy sabrosos.
El lugar es pequeño pero cuenta con una terraza ideal para disfrutar de los días de sol.

No todo son pintxos en San Sebastián, también puedes encontrar algunas opciones interesantes para paladares dulces:
Ubicación: Alameda del Bulevard, 10

Ubicación: Calle 31 de Agosto, 3

Si vas de paso por San Sebastián y tienes que decidirte por 2 o 3 lugares, esta clasificación (bajo mi criterio) puede ayudarte:
Otros lugares recomendados donde no alcanzamos a ir (quedarán para la próxima): Dakara Bi, La Cuchara de San Telmo y Bar Haizea

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]]>Estambul fue la última parada de nuestro recorrido de 6 meses por Asia. ¿Por qué Estambul? Simplemente teníamos mucha curiosidad y ganas de conocer esta ciudad de la que tanto habíamos escuchado hablar. Además nos quedaba como punto intermedio en nuestro trayecto de vuelta desde el Sudeste Asiático hacia Sudamérica, la excusa perfecta para hacer una “pequeña” parada en una de las ciudades más bonitas del mundo.
Estuvimos nada más y nada menos que una semana completa en la capital turca, lo que nos permitió conocer no solo los lugares turísticos, sino también muchos otros rincones desconocidos (y sabrosos) de esta impresionante ciudad.
Conocida históricamente como Constantinopla, Estambul es una ciudad rica en historia y cultura. Antiguamente fue capital de grandes Estados soberanos como el Imperio romano de Oriente, Imperio latino e Imperio otomano. Toda su historia se ve reflejada en los múltiples monumentos y edificios que se esparcen por toda la ciudad, lo que la convierte en un imperdible para aquellos amantes de la arquitectura e historia.
Debido a su riqueza histórica, cultural y artística, Estambul, es considerada como una de las ciudades más bellas del mundo.
Su gastronomía se caracteriza por la utilización de varias especias y platos donde el kebab (carne asada) y el pescado son los principales protagonistas. La utilización de verduras, y salsas de tomate o yogur para acompañar los platos también es muy común y popular.

A continuación les dejo una lista con los lugares, platos y sabores imperdibles de la capital turca. ¡Amantes de la gastronomía, aquí vamos!
Definitivamente un IMPERDIBLE a la hora de visitar Estambul. El Bazar Egipcio (Mısır Çarşısı en turco), también conocido como Bazar de las Especies, es uno de los mercados más famosos de la ciudad y el segundo más grande después del Gran Bazar. Se encuentra ubicado en una zona muy céntrica, llamada Eminönü.
Es un lugar ideal para comprar todo tipo de especias, dulces y frutos secos. Y la verdad es que, aunque no quieras comprar nada, vale la pena hacer una visita para deleitarse con todos los colores, texturas y sabores perfectamente dispuestos en cada una de las paradas.
Recomendación: Si quieres comprar algo recuerda SIEMPRE regatear el precio. En algunos sitios muy turísticos es probable que encuentres el precio ya establecido, pero en general es posible llegar a pagar la mitad del precio que indica el vendedor al iniciar la conversación.
No hay que buscar mucho para encontrar los mejores sabores de la ciudad, ¡porque éstos están (literalmente) esparcidos por todas las calles de la ciudad!
Los más populares (¡que no puedes dejar de probar!) son:



Mucho habíamos oído hablar de los desayunos turcos. Lamentablemente no tuvimos la oportunidad de probar uno ya que la mitad del tiempo nos alojamos en la casa de una amiga y la otra mitad en un pequeño departamento, por lo que (para ahorrar un poco) cocinabamos nuestro propio desayuno.
De todas maneras lo pongo en la lista, ya que son un verdadero deleite para aquellos amantes de los desayunos variados y contundentes. En general los turcos lo comen los fines de semana (sobre las 11 am), y es muy parecido al concepto de brunch, donde hay diversos platos, dulces y salados. Reemplaza el desayuno y el almuerzo debido a su contundencia y hora de consumo.
Para quienes quieren disfrutar de este popular desayuno, también es posible encontrarlo a lo largo de toda la semana en cafeterías y restaurantes.
Kebab significa carne asada. Döner Kebab, significa carne asada “que da vueltas”. Es uno de los platos más típicos de la comida turca. Y está presente tanto en pequeños locales de comida rápida como en lujosos restaurantes.
Difícil que alguien no haya escuchado hablar del Kebab. Y puede pasarte como a mi, que me imaginaba que el Kebab era simplemente ese pan relleno de carne asada (de pollo, ternera o cordero) con ensalada y yogurt. Bueno, lamento decepcionarte pero en Turquía es un poco diferente. Hay muchos tipos de Kebab, tantos que no podré mencionar todos, pero aquí va una lista de los más populares:


El té (çay) y el café (Kahve) tienen un especial protagonismo en la gastronomía turca. Son muy populares a cualquier hora del día. Se caracterizan por ser bastante fuertes de sabor y aroma.
Una curiosidad es que al café se le agrega azúcar durante la preparación, algo a lo que la mayoría no estamos acostumbrados. Por lo que debes tener cuidado de no ponerle más azúcar al momento que te lo traen para que no quede muy dulce.
Hay muchos edificios que sobre sus azoteas tienen restaurantes y cafeterías donde es posible contemplar la ciudad desde las alturas. Puedes pagar simplemente por un té o café y tener la posibilidad de ver las maravillosas vistas de Estambul y el Bósforo.
Hay diversos platos de “comida al paso” que son muy populares para la hora de la comida.

Si puedes no pierdas la oportunidad de cruzar al lado asiático de Estambul, Kadikoy. ¡Se come de maravilla!
Es una zona muy entretenida, donde hay mercados por doquier y miles de restaurantes y bares con precios mucho más bajos que los de las zonas populares de Estambul.
Tampoco dejes pasar la oportunidad de entrara a alguno de los bares de la zona y tomar una Efes bien helada.

Y para el final no puede faltar, ¡el postre!
No pierdas la oportunidad de probar algunos de los postres más típicos la ciudad:

Un dato curioso es que nos tocó estar presentes en pleno ramadán (Noveno mes del año lunar de los musulmanes durante el cual se hace un ayuno riguroso) por lo que fue muy interesante poder ver la dinámica en torno a la comida y las relaciones familiares durante ese periodo. Pero creo que ese tema da para otro post completo así que no les contaré mucho más :P.
Como pueden ver nuestra estadía en Estambul estuvo bastante provechosa. Y aunque pareciera que solo nos dedicamos a comer (bueno si lo admito, eso fue una parte importante del viaje) también aprovechamos para recorrer una gran parte de los rincones de esta preciosa ciudad. No dejen de visitar sus impresionantes mezquitas, sus barrios llenos de historia y sus zonas menos turísticas como el acueducto de Valente o el lado asiático de la ciudad (Kadiköy).

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]]>The post Sabor y Cerveza: Un recorrido por Dublín (Irlanda) first appeared on El Sabor de lo Bueno.
]]>El fin de semana pasado nos fuimos a recorrer Dublín. No sabíamos mucho que esperar de la capital Irlandesa ya que no contábamos con muchas referencias. Así que sin expectativas llegamos a descubrir esta ciudad que nos recibió con un increíble día soleado y varias sonrisas irlandesas.

Nos quedamos en un lindo departamento ubicado a 15 minutos del centro que encontramos por Aibnb. Como Dublín es una ciudad relativamente pequeña no fue ningún problema para ir y venir muchas veces durante nuestra visita. El dueño del departamento nos dejó una lista con muchas recomendaciones para visitar, comer y disfrutar durante nuestra estadía.
Con esas recomendaciones en mano nos fuimos a hacer un late lunch (almuerzo a las 5 de la tarde). Estábamos muertos de hambre y con ganas de comer rico, por lo que fuimos a uno de los lugares más recomendados de la lista; The Bank, un impresionante restaurante ubicado en la calle College Green que años atrás había sido un prestigioso Banco en Dublín. El lugar es simplemente increíble, destaca su imponente bar en medio del lugar y un techo lleno de detalles. La atención fue excepcional.

Para tomar pedimos (como no) unas deliciosas cervezas irlandesas, Galway Hooker y O’Haras, Pale y Ale respectivamente, con mucho cuerpo y sabor. Después de eso ya no hubo vuelta atrás, cada vez que pedíamos una cerveza nueva era mejor que la anterior.
Para comer Pat (mi suegra que nos acompañó en este viaje) y yo pedimos un Clam Chowder con trozos de pescado y mariscos, venía recomendado en la carta y la mesera nos dijo que era uno de los mejores de Dublín, y tenía razón ya que estaba ¡increíble!, el mejor que he probado. Esteban pidió un sándwich que se veía riquísimo.
Nuestros siguientes días fueron intensos. Recorrimos la mayoría de la ciudad a pie y cada vez que nos daba hambre o sed hacíamos paradas técnicas en algún Irish Pub, imposible no resistir la tentación teniendo uno en cada esquina de la ciudad.
Así fue como descubrimos:
The Brazen Head: El pub más antiguo de Irlanda, fundado en 1198. Ubicado en 20 Lower Bridge St, cuenta con varios ambientes y una buena selección de cervezas y platos locales.

The Temple Bar: El clásico pub ubicado en la calle de Temple Bar. Pedimos unos deliciosos Irish Coffee (Café con Whiskey) y luego unas increíbles Guinness. Disfrutamos de música irlandesa en vivo. A pesar de lo lleno que está siempre vale la pena una visita.

The Celt: Bar celta ubicado en 81 Talbot St, con muy buen ambiente, música en vivo por la noche, una amplia selección de cervezas y whiskys, y una excelente carta con cocina tradicional irlandesa. Aquí almorzamos el último día y probé un delicioso estofado de carne cocinado en cerveza guiness.

The Teller Room / The Bankers Bar : Un Bar con restaurante en el segundo piso, ubicado en la esquina de Trinity Street y Dame Lane. Fuimos a cenar un día y probamos unas ricas alitas de pollo (ultra picantes) y el tradicional plato de Fish & Chips, que estaba exquisito.
Los días sábados entre las 10 am y 4.30 pm es posible disfrutar de deliciosa comida callejera en The temple Bar Food Market, un paraíso foodie.
Ubicado en el Meeting House Square este mercadito reúne a productores locales y pequeños emprendedores gastronómicos en un espacio donde la diversidad cultural y el buen sabor son los protagonistas.


En este mercado probamos un plato indio llamado Thali que incluía curry, paneer, arroz, chutney y una ensalada, con un agregado adicional de Kofta de repollo y zanahoria (¡un plato impresionante!). Otro plato riquísimo que probamos fue un mix de cerdo asado, papas salteadas, cebolla frita y salsa agridulce. Para pasar el frío acompañamos estos platos con una perfecta sidra de manzana caliente.

Si no eres muy fan de la comida de los pubs o simplemente quieres probar algo diferente, en Dublín es posible encontrar todo tipo de comida de otros lugares del mundo.
Si tienes ganas de comer algo más liviano o tomar un café con una delicia dulce, recomiendo Dolce Sicily, un restaurante italiano ubicado en 43 Dawson St, muy cerca del parque St. Stephen’s Green. Ofrece un menú de almuerzo por 10 euros que incluye una sopa y la elección de cualquiera de sus deliciosos sándwiches de la carta.



Cervezas que probamos y nos encantaron:
Por último destacar la amabilidad y buena onda con la que nos recibieron los irlandeses. Siempre respondiendo nuestras preguntas con una gran sonrisa y buena actitud, lo que hizo que la experiencia fuera aún mas grata.
Si eres de esos que les encanta recorrer una ciudad en busca de sus rincones más auténticos, disfrutas de música en vivo en compañía de una buena cerveza, y además te gusta conocer sobre la cultura e historia de un lugar, entonces Dublín es sin duda una ciudad a la que no puedes dejar de visitar.
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]]>The post Les Grands Buffet: una parada obligatoria en Narbonne (Francia) first appeared on El Sabor de lo Bueno.
]]>La semana pasada tuve la oportunidad de ir a conocer la preciosa ciudad de Narbonne (en el sur de Francia) y además pude saborear la extensa y variada propuesta de Les Grands Buffet, un buffet que hace oda a la alta cocina tradicional francesa.
Salimos a las 9.30 am desde Barcelona con destino a Narbonne en tren de alta velocidad operado por Renfe-SNCF. Solo nos demoramos 2 horas en llegar, y el viaje se hizo muy rápido y ameno gracias a la buena compañía y las preciosas vistas panorámicas que se pueden apreciar desde la comodidad del asiento (una de las cosas por la que me encanta viajar en tren).

Al llegar disfrutamos de un entretenido e interesante recorrido por esta linda ciudad mediterránea con más de 2.500 años de historia. Entramos a la enorme Catedral Saint Just et Saint Pasteur, una de las más altas de Francia, luego conocimos la Plaza del Ayuntamiento y el Palacio de los Arzobispos.


Nuestro recorrido continuó por el Canal de la Robine, patrimonio mundial de la UNESCO, que une el Canal du Midi al mar. Caminamos por un paseo peatonal que va bordeando una parte del canal que es muy bonito y cruzamos un puente donde es posible sacar lindas fotos con la Catedral de fondo.

Terminamos en el Mercado de la ciudad donde conocimos a un ex rugbista profesional que tenía un local de carnicería y restaurante familiar llamado Chez Bebelle. La gracia del lugar era que al momento de pedir un plato, Bebelle pedía los cortes de carne a la carnicería que tenía enfrente por megáfono, los carniceros tiraban los cortes de carne por lo aires donde él las atajaba y las ponía a cocinar. Todo un espectáculo.

Llegamos a Les Grands Buffet aprox. a las 2 de la tarde (con muchísima hambre). Por fuera el lugar no se ve muy llamativo, ya que se encuentra dentro de un antiguo complejo donde hay pistas de patinaje y tiendas de comida rápida. Es al entrar al lugar cuando te llevas la primera sorpresa, y piensas “¿y esto qué hace aquí?”.

Desde el primer momento te das cuenta que este no es un buffet de esos típicos a los que estamos acostumbrados (mucha comida pero de baja calidad), aquí la variedad, la calidad y el buen servicio se hacen notar desde el primer minuto.
Nos instalaron en una linda mesa en la terraza del lugar, un espacio precioso donde las mesas están rodeadas de verdes jardines. Aunque moríamos por probar las delicias del lugar primero nos llevaron a conocer todo el lugar.

Les Grands Buffet tiene más de 25 años de historia y tiene una capacidad para 500 comensales. Abre todos lo días del año y es visitado constantemente tanto por los habitantes de Narbonne como por personas de los alrededores. Es un lugar ideal para eventos familiares y/o para grandes grupos, ya que sus salones son amplios y cómodos.
Algo que me llamó la atención fue la linda decoración y obras de arte que se pueden apreciar por todo el lugar. Como estas lámparas hechas con cucharas y tenedores que iluminaban los salones interiores.

También conocimos la cocina, muy amplia, limpia y ordenada. Me gustó mucho que tuviera mucha luz natural y cada sección estuviera separada de la otra. Nos contaban que cada chef de sección podía poner la música que quisiera y al parecer tenían condiciones de trabajo muy buenas.

Por último fuimos a conocer el gran buffet, el cual está dividido en cuatro grandes sectores:
La Mer, donde están todos los productos del mar, tales como ostras, mejillones, langostinos, salmón, entre muchos otros. Este fue mi primer plato, una rica variedad de mariscos y pescados.

La Rotisserie, donde se encuentra un gran asador y hay varios chefs que cocinan deliciosos platos al momento. Aquí probé el entrecot con foi gras (realmente exquisito), un tártaro de carne de vacuno y unas patas de bogavante a la plancha.



La Formage, el mayor buffet de quesos de Europa. Mi perdición. En Francia los quesos se comen antes del postre, y así lo hice yo. Conscientemente deje espacio para probar un poco de cada uno (aunque solo probé ¼ de los quesos que había). No tengo palabras para describir el sabor de estos quesos. Me habían contado que en Francia se comían unos quesos increíbles, pero la verdad es que nunca pensé que fuera tanto.. ¡quiero volver solo para seguir degustando quesos!

La Patisserie, un amplio buffet (con más de 100 postres) con lo mejor de la pastelería francesa; eclairs, tarta tatín, macarons, crepes, cascada de chocolate,.. y todo lo que te puedas imaginar está aquí. No tenía más espacio pero era imposible que me fuera sin probar los postres, así que elegí una variedad “recatada” para el gran final.

Acompañamos la comida con deliciosos vinos. El lugar cuenta con una carta de más de 70 variedades de vinos, todos de la región, y lo mejor es que están a precio de distribuidor. Van desde los 5 hasta los 200 euros la botella, para todos los gustos y bolsillos.
¿Y cual es el precio para poder probar todas estas delicias? Para los adultos es de 32,8 euros (sin incluir bebidas), los menores de 5 años no pagan y los niños entre 6 y 10 años pagan la mitad del precio (16,5 euros). Sin duda este lugar cumple con una excelente relación “precio-calidad”.

En resumen, una gran experiencia que tendré que repetir (porque sigo soñando con esos deliciosos quesos). Si están pensado en ir a pasar unos días o un fin de semana al sur de Francia, no pueden dejar de pasar por este lugar y saborear (sin culpa) los inigualables platos de la gastronomía francesa.
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]]>The post Saboreando la Costa Brava (Cataluña, España) first appeared on El Sabor de lo Bueno.
]]>La semana pasada, aprovechando que mi papá y hermana estaban de visita, nos fuimos a recorrer durante 4 días la Costa Brava. Todo lo que sabíamos sobre ésta se reducía a dos frases: “es precioso” y “se come muy bien”. Decidimos ir a confirmar ambas afirmaciones.
Descubrimos que, además de que efectivamente es un sector muy bonito y se come muy bien, es una zona donde no solo hay playas sino también muchos pueblitos y rincones llenos de historia que vale la pena conocer.
Si bien 4 días no suena mucho, pudimos recorrer y disfrutar bastante. Aunque para recorrer cada rincón del sector de la Costa Brava yo recomendaría por lo menos una semana, con un fin de semana basta para disfrutar 1 o 2 lugares dada su cercanía con Barcelona.
En este post les quiero contar un poco sobre el recorrido y las delicias que probamos en este viaje. No duden de anotar las recomendaciones si están pensando en hacer pronto un viaje a ese sector, no se arrepentirán.
Nuestra primera parada fue Girona, una bella ciudad ubicada a 120 km de Barcelona. Dimos un tranquilo paseo por el centro histórico de la ciudad, donde pudimos apreciar su hermosa arquitectura y bellas vistas desde la Catedral.


Almorzamos en el restaurante Arros I Peix, donde nos deleitamos son sus sabrosas paellas y fideuás de mariscos frescos. El restaurante cuenta con un sistema -distinto al usual- donde pides tu plato frente a un mesón lleno de pescados y mariscos frescos, y luego vas a sentarte a la espera de la cocina prepare lo que has elegido. Me gustó mucho ya que puedes ver la frescura de todos sus productos y tentarte con algo que puede que si solo lo vieras en la carta nunca hubieras considerado. La atención fue excelente, y los precios muy bien acorde a la calidad y cantidad que ofrecen (aprox 25 euros pp). Recomiendo sobre todo la fideuá negra.


La primera noche alojamos en un increíble hotel en Torroella de Montgrí, un pequeño pueblo ubicado a 35 km de Girona hacia la costa.
A pesar de que en el pueblo no había mucho que hacer (era domingo) aprovechamos para descansar en el interesante hotel donde nos quedamos, era un antiguo castillo medieval.

Al día siguiente nos fuimos a recorrer la zona y encontramos en la ruta un hermoso pueblo llamado Peratallada. Es un pueblo bastante pequeño que fácilmente se recorre en 1 hora. Es uno de los pueblos medievales mejor conservados de la zona. Y si no fuera por las tiendas de souvenirs y los restaurantes pensarías que de alguna manera te teletransportaste a la época medieval. Sus calles y edificios de piedra parecen sacados de cuento.



En caso de que quieras mas arquitectura medieval, otro pueblo muy parecido (al que no alcanzamos a ir) es Pals, que queda en la misma zona.
Nuestro viaje continuó hacia la costa en busca de un lugar donde almorzar. Llegamos a la Calella de Palafrugell a eso de la 1 de la tarde. Aprovechamos para tomarnos unas cañas en la playa y “hacer hambre” para el almuerzo.

Ya veníamos con una recomendación para el almuerzo hecha por una conocida que vivió mucho tiempo en el lugar, por lo que no podía fallar. Así llegamos a La Blava, un riquísimo y bello restaurante ubicado a pies de la playa. De aperitivo comimos unos riquísimos calamares a la romana y unos deliciosos mejillones al vino blanco (de mis favoritos del viaje). De fondo cada uno pidió un plato distinto (siempre tratamos de hacer eso para terminar probando el de los demás, jeje). Yo pedí róbalo con verduras, muy suave y sabroso. Otros platos que destacaron fueron el tataki de atún y la hamburguesa de vacuno con morcilla. Quedamos muy contentos con el buen servicio, la comida, y sobre todo con la hermosa vista a la playa.



Después de almuerzo dimos un lindo paseo por un camino que une la playa de Palafrugell con Llafranc, con unas vistas simplemente espectaculares. No pude evitar recordar algunos paisajes muy similares de ese recorrido con algunos del centro-norte de Chile.

Justo al atardecer llegamos a Cadaqués, un precioso pueblo costero, y uno de los íconos de la Costa Brava.


El día siguiente lo destinamos a descansar y recorrer con calma el pueblo.. y durante la tarde, bueno ejem.. ¡a comer!
En nuestra búsqueda de “los mejores restaurantes de la zona” descubrimos un delicioso restaurante llamado Can Rafa. Terraza, excelente comida, refrescante vino blanco y mucha, pero MUCHA comida, ¿que más se puede pedir?

De aperitivo pedimos un rico melón con jamón serrano (que hasta el momento todavía no había probado), unos boquerones fritos y unas anchoas (para mi papá que es fanático). No sabíamos que los platos de fondo iban a ser tan contundentes, de lo contrario no habríamos pedido tanto de aperitivo, pero como no teníamos apuro todo fue a su tiempo y pudimos disfrutar cada bocado. Riquísimas paellas, pescados y el arroz caldoso Can Rafa (con langosta).

Destaco sobre todo el riquísimo vino blanco que probamos en el lugar. MF, fabricado por ellos mismos en las afueras de Cadaqués. ¡Si van tienen que probarlo!

Nuestra tarde-noche terminó con unos ricos gin tonics a la orilla de la playa.

El último día emprendimos el regreso a Barcelona, pero no sin antes pasar por el Museo de Dalí ubicado en Figueres, a sólo 35 km de Cadaqués.
El Museo de Dalí resultó ser impresionante. Una gran colección de sus obras en varios periodos de su vida. Un imperdible tanto para aquellos a los que les gusta la obra de Dalí como para los que no la conocen; créanme que les gustará mucho a ambos.
El paseo terminó en la ciudad costera de Lloret del Mar (ubicada a solo 75 km de Barcelona). Para ser sincera no le encontré mayor gracia a menos que vayas con un gran grupo de amigos y te guste mucho irte de fiesta. La playa es linda y muy amplia, y como fuimos entre semana había poca gente, por lo que se podía disfrutar del paisaje con calma. Pero me imagino que por su cercanía a Barcelona y la gran cantidad de bares y clubs se debe llenar en temporada alta.
Al parecer una buena alternativa es Tossa del Mar, una playa más pequeña cercana a Lloret del Mar con unas lindas playas y al parecer mayor tranquilidad. Sin duda queda pendiente para nuestro próxima aventura por la Costa Brava.
Para ver la ubicación de los lugares que visitamos mira este mapa
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]]>The post Magia y sabor: un recorrido por los mercados navideños de Alemania first appeared on El Sabor de lo Bueno.
]]>Teníamos muchas ganas de ver y sentir el verdadero espíritu navideño, por eso aprovechando que estas fiestas las pasaríamos en Europa decidimos viajar a la “tierra de la navidad” más conocida como Alemania.
Llegamos el 21 de Diciembre a Düsseldorf donde descubrimos lo que iba a ser el “hit” de nuestro viaje, el glühwein (vino caliente) el cual nos ayudaría a sobrevivir los fríos días del invierno centroeuropeo. En esta ciudad también probamos una versión alternativa llamada Feurzangenbowle, una preparación de vino tinto caliente con clavos de olor, canela, y rodajas de limones o naranja, realmente deliciosa. Más adelante descubrimos que era posible agregarle un shot de licor (ron o amaretto) al glühwein para darle un toque diferente y más fuerte (jeje).
Un par de días después fuimos a al mercado navideño de Köln (Colonia), uno de los más grandes e imponentes del país dado que se encuentra situado bajo la famosa y gigantesca catedral de Köln. Estuvimos varias horas paseando bajo las miles de luces que iluminaban el lugar probando las típicas Bradwurst (una gran salchicha sobre un pequeño pedazo de pan), los Crepes con nutella y el Apfel Punch (ponche caliente de manzana).
Apenas salíamos de uno de los mercados entrábamos a otro! En este país sí que son fans y no es raro encontrar más de tres mercados de gran tamaño en una misma ciudad.
Lo entretenido de pasear por los mercados de navidad es que te encuentras con gente de todas las edades, con tienditas de todo tipo, con una amplia gama de opciones gastronómicas y muchas actividades diferentes, como patinaje en hielo, toboganes y otras actividades para toda la familia.
El 24 y 25 de Diciembre lo pasamos en la casa de Julia y su familia, que nos hicieron sentir como parte de la familia. La tradición del 24 era armar todos juntos el árbol de navidad, y para nuestra sorpresa las luces eran velas de verdad que se prendían justo antes de empezar a cenar.
Disfrutamos de una deliciosa cena navideña el día 24 que incluía diferentes tipos de platos, una mezcla realmente deliciosa entre sabores asiáticos, quesos, embutidos y otros. El 25 fue un almuerzo con la familia ampliada, donde llegaron tíos y amigos de la familia para disfrutar de un sabroso ganso cocinado al horno por más de 5 horas, acompañado de diversos platos típicos alemanes como las papas cocidas, puré de manzana y rotkohl (repollo morado).
Ya pasada la navidad continuamos con nuestro recorrido por el centro-sur de alemania donde pasamos por la linda ciudad de Heidelberg, donde probamos una de las mejores cervezas del viaje (de la cervecería artesanal Vetter) y los famosos Brezel (un tipo de pan salado).
Luego nos fuimos a pasear por un increíble pueblo medieval llamado Rothenburg donde comimos unos riquísimos Currywurst (salchichas alemanas con curry en polvo y salsa de tomate e inglesa) y probamos las peculiares Schneeballen, unas bolas de masa crujiente con diferentes rellenos y cubiertas, habían más de 30 variedades!
Nuestra penúltima parada fue la ciudad de Nürnberg, donde pasamos solo un par de días. El tiempo no nos toco muy bueno, hacía mucho frío y lloviznaba a ratos por lo que no pudimos disfrutar la ciudad tanto como queríamos. De todas maneras fue ahí donde probamos el mejor Bradwurst del viaje, uno delicioso y gigantesco (de 1/2 metro) cubierto con cebolla caramelizada.
Terminamos nuestro recorrido en Berlin para celebrar el año nuevo de una manera un poco caótica pero bien entretenida.
Hasta el día 3 de Enero todavía estaba instalada la feria navideña de Berlin! Pero hacía tanto frío que apenas nos dio para recorrerla.
Fue un lindo viaje que seguramente añoraremos cada año durante la época navideña, y que sin duda recomiendo para aquellos que quieran empaparse del verdadero espíritu navideño.
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