Myanmar: el país de las sonrisas y los sabores inesperados

Para los que no saben, Myanmar (antigua Birmania) es un país ubicado al norte del sudeste asiático que limita con Bangladesh, India, China, Laos y Tailandia. Por muchos años fue un país dominado por una dictadura militar cuyas fronteras estaban cerradas. El año 2011 se celebraron elecciones “democráticas”, con lo cual el país ha comenzado de a poco a abrirse e integrarse al mundo.

No teníamos idea de qué esperar de este país, pero sabiendo que sus fronteras se habían abierto hace solo 4 años la idea de ir a visitar Myanmar era inevitablemente intrigante y atractiva.

Con mucha curiosidad (y algunos datos y experiencias de amigos que ya habían visitado Myanmar en los últimos años) volamos desde Bangkok hacia la ex capital Yangón.

Nuestra primera impresión no fue buena, y ahora que lo recordamos y analizamos creemos que fue una combinación de distintos factores que nos llevaron a “detestar” esta ciudad. Nunca he ido a India, pero creo que Yangón se podría asimilar bastante en cuanto a hacinamiento, suciedad, deterioro y excesivo calor, a algunas ciudades de su país vecino. Y para nosotros fue un poco choqueante encontrarnos con este escenario de entrada.

De todas maneras visitamos algunos edificios y templos (como el gran Shwedagon Paya) que resultaron muy interesantes.

Por suerte todo cambio cuando llegamos a Bagan, un lugar impresionante con aprox. 4000 templos esparcidos en una planicie medio desértica donde es posible perderse y explorar por varios días al mas puro estilo de “Indiana Jones”.

El calor a veces nos jugaba en contra para estar todo el día afuera recorriendo, y sumado a tener que estar con hombros y piernas cubiertas todo el día (es uno de los países más budistas del sudeste asiático) no nos hizo más fácil la situación, pero de todas maneras logramos recorrer y ver casi todo en los 4 días que pasamos en Bagan.

Fue aquí donde decidimos darle una oportunidad a la comida de myanmar, y guiados por tripadvisor (que no falla en estos lugares!) y un par de datos de mi amigo Sven, comimos sorprendentemente delicioso!

Para mi el “hit” fue un plato llamado Avocado Salad una ensalada de palta (aguacate) elaborada generalmente con papaya, naranja y cebolla morada con un rico aliño agridulce. El mejor lugar donde lo probamos fue en un restaurante llamado Star Beam, donde también hacían un pan casero delicioso!

Otro descubrimiento fue el Tea Leave Salad.. Si! Una ensalada en base a hojas de té! En algunas ocasiones un poco (muy) picante pero realmente novedosa y sabrosa! Esteban la pedía cada vez que podía!

Vale la pena mencionar el curry de Myanmar (generalmente de pescado) similar en consistencia al tailandés, pero mucho menos picante y más aromático! Delicioso!

En cuanto a la comida del tipo occidental, era más difícil de encontrar, pero no imposible! Nuestro favorito fue el restaurante Weather Spoon’s donde probamos unos deliciosos sandwiches y hamburguesas!

Nuestro viaje continuó hacia el conocido destino turístico Inle Lake. Tomamos un bote de todo el día que nos llevó a recorrer todo el sector, siendo testigos de muchas de las actividades que se desarrollan (de manera muy precaria) en torno al lago. Una visita sin duda muy interesante.

Volvimos a encontrar dos restaurantes increíblemente buenos con precios acordes a su calidad: Thanakha Garden y Bamboo Hut donde seguimos probando las distintas versiones de los platos antes mencionados. En el segundo probé un delicioso pescado entero adobado con hierbas aromáticas, muy rico!

Lamentablemente (y por el momento) es el único país del sudeste asiático donde comer en la calle o en los mercados no nos pareció una alternativa muy atractiva, dada las precarias condiciones de higiene y fuertes olores a los cuales no estábamos acostumbrados, de todas maneras visitamos varios mercados siendo el mercado móvil de Inle Lake (que cambia de lugar cada día) el que más nos gusto.. simplemente recorrerlo y parar a observar algunas escenas es muy interesante y logras entender lo importante que es para los lugareños los mercados – son como los supermercados para los occidentales –

Nuestros últimos días en este país los dedicamos a hacer un trekking de 3 días (2 noches) entre las ciudades de Inle y Kalaw. Y fue aquí donde la gente de este país se termino robando nuestros corazones al ver tantas sonrisas, curiosidad y amabilidad en cada una de las personas y niños con los que nos cruzamos en el camino.

Una linda anécdota fue cuando pasamos por un pueblo donde los niños (de no más de 4 años) corrieron a recibirnos con flores que simbolizaban la bienvenida al pueblo! Fue muy sorpresivo y un gesto realmente precioso!

El trekking fue como hacer un viaje al pasado donde (impresionantemente) la gente vive en casas de bambú, sin agua potable y con bueyes que ayudan en las tareas del campo.

Nuestro guía Nono, resultó ser un impresionante cocinero que nos sobrealimentó de increíble comida vegetariana durante los tres días del trekking, donde nos sorprendió con platos como curry de huevo, tofu frito y variados platos de vegetales y ensaladas que de alguna forma transportaba en su pequeña mochila con poderes como los de “Mary Poppins”.

Fueron 12 días intensos, llenos de experiencias de todo tipo, donde sin duda lo que más nos cautivó fueron los cientos de sonrisas que recibimos cada uno de esos días.

3 Comments

  1. Que buen viaje! tu recorrido y tus fotos muy interesantes. A pesar del choque inicial veo que el intercambio gastronómico fue maravilloso.

    Un abrazo!

  2. Kath, me ha encantado viajar con vosotros a través de vuestras palabras y fotos. Este es uno de los países que se me quedaron pendientes de visitar y sin duda, espero poder hacerlo algún día!

  3. ¡Vaya! Qué pedazo de experiencia. Entiendo el choque inicial porque le pasa a mucha gente en India, según tengo entendido (aún no he ido). La mayoría de esos platos que comieron son muy apetecibles para mí (a excepción de los muy picantes… jeje) ¡Saludos!

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